¿Crees que eres demasiado Joven para un ACV?
Los casos casi se duplicaron en personas de 20 a 54 años lo que significa un incremento del 83 % entre adultos jóvenes en casi tres décadas.
Los científicos investigan las posibles causas de esta tendencia.
Un ACV ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando se produce una hemorragia.
Sin suficiente oxígeno, las células cerebrales pueden comenzar a dañarse rápidamente, provocando consecuencias que van desde dificultades para hablar hasta problemas de movilidad y discapacidad permanente.
Los investigadores encontraron que varias condiciones y comportamientos eran más frecuentes entre los adultos jóvenes que sufrieron un ACV:
Hipertensión arterial.
Diabetes.
Estrés crónico y salud mental
Sedentarismo y mala alimentación
Consumo de sustancias.
Estos factores están asociados con el problema, pero no explican por sí solos todos los casos.
Aunque las tasas de supervivencia han mejorado, el aumento de los casos implica que más adultos jóvenes podrían afrontar consecuencias duraderas. Sobrevivir no garantiza una recuperación completa. Algunos pacientes pueden presentar dificultades persistentes para caminar, hablar, recordar o realizar actividades cotidianas.
Las secuelas pueden afectar la vida familiar, laboral y social, además de requerir rehabilitación y seguimiento médico a largo plazo.
Reconocer los síntomas puede salvar vidas
Busca atención médica de emergencia ante la aparición repentina de:
Debilidad o pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo.
Dificultad para hablar o comprender.
Alteraciones de la visión.
Pérdida del equilibrio o problemas para caminar.
No esperes a que los síntomas desaparezcan. Un ACV es una emergencia médica.